¿En qué cuadro estamos?



Las escaleras subían desconchadas dando paso a un suelo quebradizo de color verdoso, o gris. El gas estaba encendido y el calor recorría todas las casas en una visita cálida a las familias de la ciudad. Hacía días que el gato de Simeón Simeónovich no se dejaba ver por los pasillos, pero aquella actitud era bastante corriente en aquel animalillo de espíritu indiferente. Al final del corredor me pareció encontrármelo.
-“Sñ jk iut mxdft ljf i kjsr lkj fitjfñak”.
-¿Cómo dice, usted?
-“Sñ jk iut mxdft ljf i kjsr lkj fitjfñak”.
-Oh… de acuerdo.
Le abrí la puerta de la calle y salió dando un brinco y, agitando la cola, continuó repitiendo una y otra vez: “Sñ jk iut mxdft ljf i kjsr lkj fitjfñak”.
Fin

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